El sistema financiero tucumano enfrenta hace más de un año la falta de billetes de bajas denominaciones, lo que obligó a los bancos con sucursales en la provincia a implementar un sistema de transferencias que les permitió responder a la gran operatividad que se registró en 2010 y principios de 2011.

El efectivo de $ 2, $ 5 y $ 10 comenzó a escasear tras la última emisión, justamente, hace más de un año. Y desde las entidades financieras afirman que no hay señales desde el Banco Central sobre nuevas impresiones del papel moneda que permitan frenar las actuales falencias del servicio.

Fuentes del sector bancario tucumano reconocieron ayer que esta situación afecta, en particular, el funcionamiento de los cajeros automáticos. Hoy, un gran número de máquinas expendedoras de dinero sólo entrega $ 50 o $ 100.

Los bancos encargados de la cobertura de planes sociales, jubilaciones y sueldos en la provincia -como el Banco Nación, Banco Tucumán o Banco Santiago del Estero- dependen en mayor medida del sistema interno de transferencia que se afianzó sobre todo en la City tucumana.

Las entidades consideradas privadas, como el Francés o Santander Río, entre otras, derivan sus percepciones monetarias ante algún pedido; algunas logran así reducir costos, ya que antes debían transferir los fondos a sus respectivas centrales ubicadas en Córdoba o Buenos Aires. Esa red de operación permite a los bancos provinciales o nacionales disponer partidas en efectivo y cubrir la demanda en cajeros humanos o automáticos, ante las operaciones que involucran el pago a beneficiarios de los programas de trabajo y asistencia familiar.

Pero no es la única metodología dentro de esa estructura financiera. Los bancos que requieren mayor disponibilidad monetaria también recurren a empresas privadas en busca de dinero de bajos valores. "No hay faltante de billetes en general, aunque padecemos la escasez de $ 2 y $ 5 desde hace tiempo. Eso nos obligó a solicitar dinero fraccionado a empresas privadas para cubrir nuestras necesidades", afirmó el tesorero del Nación, Juan Yuse. "La capacidad actual no nos permite, además, cambiar a los clientes o comerciantes cada vez que lo solicitan", agregó el directivo. La interconexión bancaria se sostiene en Tucumán ante la carencia de billetes chicos. Aunque desde el Gobierno nacional niegan esa realidad y minimizan los pronósticos de los especialistas en torno a la falta de efectivo.

El vicepresidente del Banco Central, Miguel Pesce, respondió que no va a haber faltante de billetes de baja denominación luego de que el organismo se concentrara en abastecer un aumento de la demanda de notas de $ 100. "No hay nada que implique un cambio en la demanda de chico", insistió Pesce, en rueda de prensa, descartando algunas estimaciones de economistas en las que se advierte que para mediados de febrero podrían escasear billetes de $ 2, $ 5, $ 10 y $ 20, atento que el Central se concentró en imprimir de $ 100.

Malas condiciones

"La disponibilidad es baja y lo que hay, está en mala condición", describió el gerente de la sucursal Tucumán de un banco privado . La última impresión de la denominación más alta en Argentina, que fue introducida al mercado nacional la semana pasada, acentuó la disparidad en la circulación monetaria.

En estos momentos, los billetes de $ 100 representan entre el 70% y el 80% del efectivo que se maneja en las calles, tanto en la provincia como en el resto del país. A esto se suma que los de $ 2, $ 5 y $ 10 utilizados (el de $ 20 está en mejores condiciones aún) están deteriorados; eso obliga a los bancos a retirarlos, pero sin posibilidad de renovación.

Inclusive, la mala condición del papel provoca inconvenientes en los cajeros automáticos: se traban continuamente y dejan de funcionar, lo que obliga a cargarlos sólo con billetes de $ 50 o de $ 100. "No se puede hacer circular el dinero en mal estado porque los propios clientes no lo recibe", enfatizó otro ejecutivo de un banco local.

Las mismas dificultades se extendieron hasta las entidades que dependen del Gobierno, donde es notoria la reducción de efectivo de menor denominación en la recaudación diaria.

Mientras tanto, el Banco Central proyecta emitir monedas de $ 2 este año para poder lograr una equiparación ante la expansión de los billetes de $ 100 en el país.